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 LA CARA DE DIOS (Articulo de prensa)

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T O P I C      R E V I E W
gasupete Posted - 05/07/2011 : 02:07:59
Aqui dejo un articulo de prensa publicado en un suplemento cultural del diario Clarin a fecha 4/07/11

LA CARA DE DIOS
(por Diego Manso)

Vi la cara de dios por primera vez cuando los globos aerost?ticos del empapelado parecieron ascender hacia el cieloraso. No era una cara realmente, ni siquiera el conato de un contorno. Una m?cula irisada era, un punto flotante en el ojo antes que una aparici?n que brotara de la pared. Tal vez fuese efecto de los vahos de rush o los movimientos sincr?nicos, tal vez la esperanza en la purificaci?n del cuerpo por v?a del sudor o, quiz?s, la certidumbre repentina de que el amor sucede cuando se acaban los cigarrillos y no se sabe qu? hacer con las manos. Esa clase de raptos, sobre los que m?s temprano que tarde caer? el burato de la decepci?n, son los que vulgarmente se conocen como la cara de dios y que las ni?as p?dicas s?lo experimentan a los p?rticos del himeneo, siempre con un esc?ndalo rayano en la acci?n de santiguarse. Pero la cara de dios propiamente dicha la conoc? en un piso alto del Hotel Panamericano, previa cita, un mediod?a de mayo. Sonr?e la cara de dios con los dientes blanqu?simos, de aquellos que van enroscados a pernos, para un periodista de la tele que es el vivo retrato de Humpty Dumpty. Me oculto en una suerte de recibidor, tras los vidrios biselados, y vigilo el trascurso de la entrevista. Sobre la mesa ratona quedaron, revueltos y fuera del malet?n, los frascos de afeites y coloretes, esponjas y pincelitos, con los que alguien fratach? la cara de dios hasta esfumarle las ojeras del vuelo transoce?nico, los surcos de la edad provecta. Se r?e la cara de dios y el moh?n, a trav?s de los cristales, se estira y se contrae como la goma de un tirachinas. Entonces, a pedido del cronista, Raphael canta. No opone reserva. Canta con esa voz conocida de todos, competente para vocear hortalizas desde el pescante de un carro y aun as?, vaya a saberse por qu? ins?lito dominio de la t?cnica, capaz de soltar dos o tres matices por cada verso y transformar la melod?a en un pastiche ripioso, acaso el acto de apropiaci?n m?s radical que atestig?e la m?sica popular del mundo. Ahora, tras la demostraci?n, los caireles se ajustan de a poco a su vaiv?n natural y Humpty Dumpty cuenta a los televidentes que cuando su madre estaba encinta lo llev? en la barriga a escuchar un recital de Raphael en el viejo teatro Astros de Corrientes y Maip?. Raphael atiende a la an?cdota lo mismo que si proviniese de un rumor lluvioso y hojea mentalmente el breviario de respuestas prefabricadas que un instante despu?s tambi?n usar? conmigo: ?Tu madre te maleduc?... Es lo que tienen los a?os? , dice. Y sonr?e otra vez. Cinco minutos m?s tarde se pondr? de pie, se apagar?n los focos, estrechar? las manos del cronista y el camar?grafo y vendr? hacia m?. El problema es que tiene hambre, pero decide que por un rato har? como si se alimentase del cari?o de su p?blico y camina el trecho que nos separa abri?ndose de brazos.

Este es el hombre que vine a buscar. La cara de dios. El h?roe camp que montado en un borriquito canturreaba villancicos en las galas de Nochebuena de Televisi?n Espa?ola. El que disfrazado de Pierrot lanzaba aies sin fin en la ?Balada de la trompeta?. El que en alguna contorsi?n del cuerpo o indebido mariposeo de las manos desautorizaba para siempre la instrucci?n de nuestros padres acerca de c?mo deb?a comportarse un varoncito. Este es el hombre que nos leg? tanto himno de autosuperaci?n. El que hace todo en serio o se burla de todo, una de dos. El que cierta vez, cuando guard? silencio, aparent? decirnos que existen cosas imposibles de cantar: nuestros grandes terrores, que son mudos. Este es el hombre que vine a buscar, el portento de Linares por el que ma?ana oir? suspirar a las matronas. Este es el hombre: cuando se planta frente a m? verifico que le saco media cabeza. Este es el hombre: un Goliath de z?calo que se sube el cierre de su campera Armani y propone que nos acodemos en la barra, en sendos taburetes. ?Yo soy as?, como la vida misma? , dispara.

Al d?a siguiente estar? en el patio de butacas del teatro Gran Rex, mezclado entre un grupo de mujeres que se quejar? de la estrechez de los asientos. Lo cierto es que mi culo cabe perfecto y sobra pa?o, le comentar? a una que proteger? el ramo de fresias que compr? en la puerta como si se tratase de una orqu?dea de Kinabalu. Todas llevar?n una remera alusiva al ?ltimo disco de su ?dolo y un distintivo plastificado, que certifica la afiliaci?n al club de fans , prendido sobre alguna de sus tetas. En el camino otra me las se?alar? como miembros del grupo oficial, ?un grupo de mierda, porque no se dan con nadie? , y cortar? ciza?a hasta irse convencida de que las denunciar? ante qui?n sabe qu? entidad por acaparar las mejores ubicaciones cada vez que Raphael viene a la Argentina. Pero ahora Raphael me sujeta el brazo, no me suelta, siento los dedos como ventosas por encima de la camisa: ?Desde hace cincuenta a?os que soy como el aire? , arroja. Estamos a escasos treinta cent?metros el uno del otro y noto que el pancake le suaviza una mancha de la edad sobre el p?mulo derecho. La cara de dios que ayer fue rechoncha, de andaluz cebado de pipirranas, hoy es afilada y se endurece en los malares a pesar de la sonrisa perpetua, esa calcoman?a.

?Yo soy lo m?s transgresor que ha habido en el mundo? , refuerza y sigue defini?ndose: ?No soy una persona nost?lgica, no lo soy. No mitifico mi pasado, no lo a?oro... ?Y mira que tengo un historial para tirar de ?l, pa? presumir!...? Al d?a siguiente ir? a media tarde hasta el teatro para verlo ensayar. A pesar del tr?fico de Corrientes, de las dos hileras de puertas y de los metros y metros que apartan la vereda del escenario escuchar? n?tida, apenas llegue, su versi?n de ?Yira, yira?. Caminar? a trav?s de un pasillo empinado, alumbrado por tubos fluorescentes, hasta alcanzar un costado del escenario, donde instalar?n la consola. Raphael me gui?ar? un ojo y har? una se?a que no descifrar?. Atravesar? de lado a lado la escena por detr?s de un cortinado negro y me detendr? en el otro extremo. El tendr? puestos una camisa blanca, una corbata roja, unos pantalones vaqueros y una campera negra. Sufrir? una laguna de letra en el comp?s 54 de una canci?n que luego no cantar? en el concierto, que se extender? durante tres horas exactas. Tratar? con cari?o a sus m?sicos, nunca levantar? la voz. Recorrer? de punta a punta la pasarela del fondo. Yo nunca le dir?, como no le dije ayer tampoco, que me hace falta apenas media medida de vodka para hacer playback de sus canciones, vestido para salir, solo en el living de mi casa. No le dir? que me ha dado algunos de los momentos m?s felices de mi vida.

?Estoy aqu? para lo que quieras? , dice Raphael luego de saltar del taburete, en la barra del Panamericano. Me echa una mirada que no calificar?. La ?ltima frase que le escucho, pronunciada desde el fondo del ascensor, la dirige a su asistente: ?Conc?dele todo lo que te pida? . Alza una mano. Yo alzo la m?a. Las puertas autom?ticas se lo llevan. Ah? va la cara de dios, que me devuelve a una noche no tan lejana, a un bar de la calle Reina, en Madrid, y a Paco que a la hora de cerrar pincha remotas, remot?simas, canciones casposas: somos cuatro en el medio de un s?tano que se abrazan y arman un c?rculo para cantar que ?Yo te amo con la fuerza de los mares,/yo te amo con el ?mpetu del viento,/yo te amo en la distancia y en el tiempo...? . Cuatro que se abrazan para cantar que somos de aqu?. La cara de dios y los nombres de cuatro que bajan por Almirante camino a Recoletos. Es primavera.


http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/no-ficcion/Raphael-encuentro-cara-dios_0_509949021.html


Maria Jose.
5   L A T E S T      R E P L I E S    (Newest First)
marta gelpi Posted - 06/07/2011 : 04:48:27
No tengo idea de quien es este se?or que ha tenido acceso a esta
publicaci?n de la revista Clar?n.
Me desagrad? leerlo y ni siquiera s? si es aesta cr?nica a la que quiso darle una figura literaria
que no alcanzo a descifrar.
No vale la pena releerla.

Marta
alicia Posted - 06/07/2011 : 03:28:46
Este articulo no me gusta en absoluto. Produce una impresion muy rara, parece que el autor quiere decir algo que no debiera decir, e intenta disfrazasar sus ideas con frases llenas de muchas palabras y poco sentido, mezclando el pasado, presente y futuro como una ensalada. Procura hablar mas de si mismo, y no de Raphael, y lanza alusiones extran'as, como si tuviera el una pre-historia que debiamos conocer nosotros. Y ademas escribe con sorna mostrando poco respeto hacia el tema, como una mujer ofendida que no sabe como morder al agraviador.
Montsina Posted - 05/07/2011 : 16:02:46
Puristas de la lengua, gente que tiene el privilegio de poder estar un ratito a su lado... lugares prohibidos para otros y otras que podr?amos definir a Raphael con menos prosa y m?s respeto. Es lo que tiene ser una buena pluma. No se si le tiene cari?o al artista... no se lo leo. Simplemente escribe muy bien, aunque yo hubiera obviado algunos comentarios. Le doy la raz?n en otros, pero insisto... le sobra buena pluma y le falta coraz?n. Quiz? tendr?a que volver a leerlo, pero no me han quedado muchas ganas. La verdad.
maricarmenvkas Posted - 05/07/2011 : 09:27:44
Es cierto que hay que l?erlo despacito, y asimilando mucho la intenci?n !

Es otra manera de escribir, de comunicar, o de hacerse entender, pero lo que si es cierto es que la admiraci?n por el artista est? patente!

Particularmente prefiero las cosas menos rebuscadas, llanas y sencillas, pero no dudo que este se?or tenga sus lectores. El Clarin es un medio de prestigio.

Gracias M?Jose, por seguir buscando, incluso en vacaciones:
M?Carmen.
carmenmorelia Posted - 05/07/2011 : 07:58:36


Hola

La verdad, no me agrad? mucho esta cr?nica porque hay contradicci?n en lo que dice , acevera y explica.

El autor de la cr?nica ha hecho uso de la sobreactuaci?n o explicaci?n exagerada.

No niego que algunas cosas son ciertas y coherentes, pero hay tambi?n cierta falta de respeto al p?blico sobretodo el femenino,

Leo entre l?neas algo que no me agrada del todo.

Us? una intelectualidad que sobra, que no hac?a falta.

Muy rebuscado el texto.

Creo y estoy segura que Raphael merece m?s,

lo siento pero no me gust? el reportaje de un autor con toques de sofista. Siento ciertas trampas de dialecto, queriendo atrapar el inter?s de los lectores. Aunque al final muestra admiraci?n por el artista.

Pero muchas gracias por traerlo al Foro, siempre es bueno leer todas las notas con el tema Raphael.


Carmi





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